El macabro crimen del exfutbolista colombiano: acusado de matar e incinerar a su amigo, en Chile
Un video de cámaras de vigilancia urbana se convirtió en la prueba central de la Fiscalía de Equipos de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) contra el colombiano Abel Stiven Carabalí, exfutbolista profesional de 30 años.
Carabalí enfrenta cargos por el homicidio, desmembramiento e incineración del cuerpo de un hombre con quien mantenía una amistad desde hacía ocho años.
La prueba clave del video
Las imágenes captadas por cámaras de seguridad de un edificio —donde al parecer ambos vivían— muestran a Carabalí empujando un carrito de mercado por el área de estacionamiento. Según la investigación del ECOH, en el interior de ese carrito negro se transportaba una gran maleta que contenía los restos mortales de la víctima, embalados para su posterior ocultamiento.
El macabro hallazgo
La noche del 12 de abril de 2026, habitantes de la zona y bomberos acudieron a un incendio de pastizales en Cuesta Zapata, comuna de Curacaví (Chile). Al controlar las llamas, se encontraron con el cuerpo mutilado y parcialmente quemado de la víctima.
El cómplice
Junto a Carabalí, las autoridades detuvieron a un taxista colombiano con antecedentes por microtráfico, quien habría actuado como cómplice. Su rol habría sido facilitar el transporte para deshacerse del cuerpo en la zona boscosa.
El móvil: traición entre amigos
Lo más impactante del caso es el vínculo entre victimario y víctima: ambos se conocían desde hacía aproximadamente ocho años, en el entorno del fútbol. Las autoridades manejan como principal hipótesis un conflicto interno o traición dentro de una organización criminal.
Liderazgo criminal
Lejos de las canchas, Carabalí ya estaba completamente desvinculado del fútbol y era considerado el líder de una banda dedicada al tráfico de drogas.
Durante los allanamientos, la Policía de Investigaciones y Carabineros asestaron un golpe a su estructura delictiva, incautando:
- 19 kilos de estupefacientes listos para distribución.
- Cuatro armas de fuego de diferentes calibres, entre ellas una réplica exacta de un fusil de guerra.
El caso sigue en investigación, con el video de vigilancia como uno de los elementos más determinantes para vincular directamente a Carabalí con el traslado y ocultamiento del cuerpo.

